Fernando Grande-Marlaska blinda la embajada para mantener a raya las protestas contra la dictadura

El ministerio del Interior, con Fernando Grande-Marlaska a la cabeza, ha blindado con antidisturbios la embajada de Cuba en Madrid, situada en el Paseo de la Habana 194, después de que las protestas iniciadas en la isla caribeña contra la dictadura se hayan trasladado a la capital de España.

Desde el pasado lunes y durante tres tardes sucesivas, alrededor de un centenar de disidentes cubanos se han concentrado enfrente de la embajada para mostrar su apoyo a unas marchas contra el Gobierno inéditas en las más de seis décadas de dictadura comunista en Cuba y que, por el momento, se han saldado con 100 desaparecidos y varios fallecidos.

El operativo policial desplegado por Interior frente a la embajada cubana está formado por agentes antidisturbios de la UIP. Se trata, según confirman fuentes policiales involucradas en esta vigilancia, de dos subgrupos UIP con cuatro furgones, que suman entre 12 y 24 agentes dependiendo del momento.

El despliegue se extiende durante las 24 horas del día. Los vehículos policiales están situados en forma de barrera a pocos metros del acceso principal de la delegación cubana. También hay varios efectivos de la Policía Local para cuestiones relativas al tráfico.

Según explican estas fuentes, se trata de un despliegue significativo pese a que las manifestaciones registradas hasta ahora han sido totalmente pacíficas y no se han producido altercados. De hecho, aseguran, no tienen órdenes explícitas de actuar contra los manifestantes.

Éstos están siendo obligados a colocarse en la acera de enfrente a donde se sitúa el sobrio edificio que alberga la embajada cubana, a pesar de que, tal y como han confirmado a OKDIARIO fuentes de la Delegación del Gobierno en Madrid, no existe ninguna norma concreta que imponga mantener una distancia específica entre un edificio oficial de estas características  y los participantes en una protesta pacífica.

De este modo, explican estas mismas fuentes, son los mandos policiales los que determinan esa distancia según su criterio. Un criterio que el primer día de manifestación estableció que los cubanos no podían situarse ni siquiera enfrente del edificio, sino que les desplazaron varios metros a la derecha del mismo. Los siguientes dos días sí se han podido posicionar frente a la embajada, pero siempre en la acera más alejada, al otro lado de la carretera de doble sentido que atraviesa el Paseo de la Habana.

Testigos

Testigos presenciales de las manifestaciones y vecinos de la zona han confirmado a este periódico que los agentes de policía hacen guardia todo el día frente al edificio, a pesar de que esta embajada no cuenta normalmente con seguridad policial permanente.

Las únicas delegaciones que sí tienen presencia policial las 24 horas del día y los 365 días a la semana son la estadounidense, situada en el número 75 de la calle Serrano, y la israelí, en la calle Velázquez 150.

Estas fuentes opinan que el operativo desplegado en la zona es «desproporcionado», con un saldo de 1un agente por cada cuatro manifestantes, y que ha impedido en ocasiones a personas acceder a calles contiguas a la embajada para ir a sus domicilios.

En las horas del día en las que no hay manifestaciones, más de una decena de agentes permanecen en la zona como cordón humano para proteger la embajada cubana.

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