La foto que explica el cobarde silencio del Papa Francisco ante la represión comunista

En la Santa Sede prima la omertá ante la represión y los crímenes de la dictadura comunista en Cuba. Ni la detención del padre Cástor Álvarez, brutalmente golpeado y detenido en Camagüey cuando defendía a unos jóvenes manifestantes, ha conseguido acabar con el repugnante silencio que mantiene el Vaticano ante las protestas pacíficas de miles de cubanos exigiendo el fin de la tiranía comunista.

Las razones hay que buscarlas en el viaje que el Papa Francisco, siempre tan comprensivo con los sátrapas de la izquierda, realizó a Cuba en septiembre de 2015 y en la que mostró total sintonía con el tirano Fidel Castro como muestran las imágenes de aquel viaje. En ellas puede verse a Francisco en actitud cariñosa con el tirano, ya entonces gravemente enfermo y que fallecería al año siguiente a los 90 años de edad.

Basta decir que el Papa ofició una misa ante 3.500 invitados, entre los que destacaban el entonces presidente cubano, Raúl Castro, y la mandataria argentina, Cristina Kirchner. El papa pidió a los cubanos -un país tradicionalmente católico- «cuidar y servir de modo especial a los más frágiles», pero en ningún momento exigió libertad para el pueblo cubano, adoctrinado en el ateísmo como en cualquier otro régimen comunista.

En aquel viaje, y como muestra de su complicidad con Castro, Bergoglio le regaló un libro del español Armando Llorente, el jesuita mentor del tirano en su juventud y que en 2007 «quiso absolver» al dictador. Llorente tuvo que dejar Cuba en 1961 para exiliarse en Miami después del triunfo de la revolución y falleció en 2010. Algunos expertos en criptología vaticana entendieron que el papa Francisco estaba invitando a Fidel Castro a hacer las paces con su pasado.

Francisco pide no tirar plástico al mar

El estallido de las protestas ha coincidido con la reaparición del Papa Francisco tras la operación intestinal a la que fue sometido el domingo 4 de julio. Desde un balcón del décimo piso del hospital Gemelli de Roma, Francisco pareció más preocupado por el cambio climático que por el destino de los cientos de cubanos desaparecidos y muertos en las protestas a manos de los sicarios castristas. “Cuidar la salud de los mares: ¡nada de plástico en el mar!», reclamó.

Enemigo histórico del comunismo, ya pocos recuerdan que Fidel Castro fue condenado al infierno por el Vaticano el 3 de enero de 1962. Aquel día, el tirano fue excomulgado por en un interdicto que se mantuvo hasta el día de su muerte, aceptado por el Papa Juan XXIII. La pena duró 54 años, hasta el 25 de noviembre de 2016.

La actitud cobarde del Papa Francisco contrasta con la de Juan Pablo II, que en 2003 escribió a Fidel Castro para manifestarle «su profunda pena» después de la ejecución de tres personas que secuestraron una lancha de pasajeros para escapar de la isla y le pidió «un gesto de clemencia significativo» para los otros cubanos condenados.

La sintonía de Bergoglio con los postulados de izquierda se refleja en la encíclica ‘Fratelli Tutti’ en la que Bergoglio enumera toda una serie de topicazos contra el capitalismo, el liberalismo y la riqueza de los países desarrollados que dan la sensación de haber convertido al Vaticano en una ONG.

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