Las hoteleras españolas esperan una liberalización de Cuba pero temen la entrada de las empresas de EEUU

Las cadenas hoteleras españolas con presencia en Cuba tienen opiniones contradictorias respecto a las protestas populares contra el régimen comunista del país. Por un lado, piensan que, si la situación desemboca en una mayor liberalización del país, el turismo recibirá un fuerte impulso. Pero por otro, temen la llegada de las grandes cadenas estadounidenses, que no pueden invertir en Cuba en la actualidad.

Así lo aseguran fuentes del sector. Otras señalan que, de momento, su actitud es de lógica preocupación por el devenir de los acontecimientos y el impacto de la inestabilidad en la campaña turística de este verano. Ninguna de las empresas del sector presentes en la isla caribeña quiso hacer comentarios oficialmente a OKDIARIO.

La posible mayor apertura de la economía cubana como consecuencia de las protestas -y no digamos ya la caída del comunismo- conllevaría un fuerte desarrollo del negocio de la hostelería y la restauración, así como una mayor atracción para los turistas extranjeros. Aquí la clave estará en el levantamiento de la prohibición de visitar la isla a los ciudadanos de Estados Unidos, ya que es el país que está más cerca (150 kilómetros hasta Florida). Esta autorización podría provocar una auténtica avalancha turística de la que de beneficiarían las hoteleras españolas.

Pero esto tendría una cara B mucho menos positiva. Si se permite viajar a los norteamericanos a Cuba, las empresas de ese país también podrían invertir en la isla, cosa que prohíbe el régimen actual. Las grandes multinacionales hoteleras de EEUU desembarcarían masivamente en el país, lo cual implicaría una fuerte competencia para las españolas. Es decir, el pastel sería más grande, pero habría que repartirlo entre mucha más gente. Con el añadido de que los turistas estadounidenses suelen preferir quedarse en hoteles de marcas que conocen en su país.

Meliá, la principal hotelera en Cuba

Las hoteleras españolas gestionan casi el 70% de las plazas hoteleras del país, por lo que se juegan mucho con la entrada de nuevos competidores. En todo caso, las fuentes citadas explican que, aunque están empezando a contemplar estos escenarios, de momento están esperando acontecimientos y no quieren posicionarse ante la situación. Hay que recordar que sus hoteles en Cuba son propiedad de empresas mixtas con el Estado (es la única forma de invertir en el país), con lo que deben mantener buenas relaciones con el régimen.

Meliá es la compañía española con mayor presencia en el país, con 32 hoteles en diferentes ciudades y playas. Es muy conocido que el consejero delegado de la empresa balear, Gabriel Escarrer, tiene prohibida su entrada en Estados Unidos por la aplicación de la Ley Helms-Burton, ya que varios de sus establecimientos se encuentran en terrenos expropiados por la revolución comunista de 1959 y esta norma de EEUU considera que sus legítimos propietarios deben recuperar sus bienes o ser indemnizados.

Iberostar es la segunda hotelera más importante de Cuba, con 18 establecimientos, seguida por Barceló con tres (uno de ellos es el Occidental Arenas Blancas en Varadero, que aparece en la imagen) y por NH, que dispone de dos hoteles en la isla.

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